"Cum Romae, ut Romani faciunt fac" o " Donde fueres, haz lo que vieres" son hilos de una tela que nos envuelve a todos y todas, a veces con el nombre de "sentido común", otras a través de las normas sociales que construyen ese savoir faire tan indispensable. Ni que mencionar hay que el traductor y el intérprete son conocedores y practicantes, a menudo, de dos formas de entender la vida. Trabajan entre dos orillas, (idealmente) como un puente que salve las distancias.

Por lo tanto, la tarea que supone la traducción jurídica es aquella de buscar la forma en la que hacer casar no solo ya los dos sistemas lingüísticos, sino los dos marcos jurídicos. Para ello es fundamental, nos ha explicado la profesora, entender las familias de sistemas jurídicos (es decir, las similitudes entre las diversas ramas), además de dominar las técnicas de recuperación de la información requerida por cada contexto específico (como sabemos que, en general, se espera de los ciudadanos de la sociedad de la información).
Ojalá que esta entrevista os resulte provechosa. ¡Nos escuchamos muy pronto!
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